Hoy desperté pensando en relaciones que terminan. No, no amorosas. Sí, todavía sigo casada (45 días! but who’s counting?). Cuando las relaciones amorosas terminan es fácil saberlo. Te echan o echas el cuento clásico de no eres tú, este no es el momento adecuado, si no estoy bien conmigo no puedo estar bien contigo, quiero irme de maestría, te voy a extrañar mucho en las vacaciones y por eso mejor cortamos de una vez, estoy embarazada y no sé quién es el papá (pero dudo que seas tú)… lloras unos cuantos días (años), hasta que consigues a alguien más y todo regresa a la normalidad.
¿Pero qué pasa con las relaciones no amorosas? No es como que “cortas” con tu amigo(a), simplemente un día dejan de hablar diario, y cada vez hablan menos y menos, hasta que un día ya no hablan para nada durante todo el mes, y luego durante varios meses, y luego pasan años y no tienes ni idea de qué ha sido de su vida. Te limitas a felicitarlo por facebook en su cumpleaños, porque las probabilidades de que ya ni siquiera tenga el mismo número de teléfono que antes son altísimas y prefieres ahorrarte la fatiga de hablar a un número equivocado. Medio sabes de su vida por sus fotos o sus status updates y con eso te conformas, no necesitas saber más. Hasta que un día te sientas a pensar en cuál fue el momento en el que dejaste de necesitar saber más de su vida que lo que pone en facebook.
Así que, fuera de que hayas tenido una pelea estilo el reality de su preferencia, ¿cómo sabes en qué momento se acabó la amistad?
¿En qué momento dejaron de tener cosas en común? ¿Quién te preguntó si eso era lo que querías? Claro, nadie te pregunto, pero tú también dejaste que pasara. Lo peor de todo es que llega un momento en el que incluso, tu amigo del alma te empieza a caer mal. Y no pasa mucho tiempo antes de que le huyas si te lo encuentras en la calle y hasta llegues a decir que no entiendes cómo pudiste ser su amigo. Cuando te das cuenta, ya lo estás borrando de facebook y pensando que no tienen y nunca tuvieron nada en común.
Y entonces, ¿qué pasó? ¿Cambiaste tú? ¿Cambió él? ¿O simplemente la amistad nunca fue tan importante como para darle seguimiento? (No niego la cruz de mi parroquia, tengo bastantes términos legales en mi repertorio.) Nunca te dio un ultimatum, nunca se pelearon, nunca lloraron la pérdida mutua, simplemente pasó desapercibido. ¿Así es como debe de ser? ¿Acabar una amistad es tan fácil como sustituirla por otra?
Entonces, ¿es posible aplicar el un clavo saca a otro clavo con los amigos? Creo que yo lo he hecho en varias ocasiones, probablemente sin darme cuenta… o más bien, sí me doy cuenta pero no lo hago de manera intencional. Tenemos una necesidad constante de compartir las cosas con alguien más, pero ¿realmente importa quién es ese alguien más? Antes creía que lo único que necesitas hacer cuando tienes un problema es sentarte en el metro todo el día y contarle tus issues a la persona de al lado. ¿Es realmente así de simple? Regresando un poco a mi post anterior, ¿los amigos son reemplazables?
Mi experiencia me dice que hay algunos que sí y algunos que no. Creo que cuando dejamos de buscar a alguien es porque nos deja de hacer falta y empiezo a pensar que todos esos mails ultra cursis que mandaban hace 15 años de “friends are in life for a reason, a season or a change” son ciertos. En cuanto una persona cumple su objetivo en nuestra vida, es fácil dejarla ir. Pero, ¿podemos luchar contra eso? ¿Qué pasa si queremos que una persona se quede más tiempo del que la vida tenía planeado? ¿Podemos hacer que se quede o estamos alterando el orden de la naturaleza y caerá un meteorito justo en nuestra casa?
Amanecí con muchas preguntas, espero que alguien tenga algunas respuestas.
Mi opinión muy personal es que en parte es el efecto facebookista (de hecho hace poco en un arranque de ira borré a 170 “amigos” de mi Facebook). Según yo (seguro algún loquero me apoyará), es la satisfacción de la pseudo-“interacción”.
Hay amigos/as con los que sales, te diviertes, y mientras más contacto tengas, más contacto generas o buscas. Sin embargo existe esa amplia gama de “amigos” (los cuales llamo conocidos), que les hablas, te hablan, se likean fotos, se comentan status, se felicitan por FB y listo. Cree uno que por esas acciones tiene uno interacción con esa persona Y que está al tanto de su vida.
Lamentablemente es lo que tanto hablan los tecno-apocalistas (wtf? existe esa palabra?). En la primigenia de los tiempos (o como dirían los papás “Cuando yo tenía tu edad”), la gente salía a tomar el café, al cine, al parque, etc. Hoy se reduce a un chat en MSN, en FB Chat, un like, un comentario en su foto super graciosa que subió a Facebook, etc.
Antes se auto-descartaban porque no salías con ellos, no interactuabas con ellos. Hoy es tan fácil “interactuar” con las personas, que crees que tienes un vínculo. Cuantas veces no agregamos a los “amigos” de la uni, con los que cambiaste 2 o 3 palabras porque tenían clase juntos, pero en realidad jamás en la vida volviste a hablar con ellos. Pero tienes esa necesidad de felicitarlo en su cumple porque cuando abres FB a la derecha dice “Hoy cumple x” y es de pésimo gusto no felicitar en su cumpleaños, ¿no?.
En fin, creo que los amigos “de a devis” no dejan de existir, solo se transforman. La única situación es, como las parejas, que evolucionen juntos. A lo mejor a lso 16 te encantaba fumar mota, pero a los 20 decidiste que ibas a ser una persona de “bien” y la dejas. Pero tu “beffo/a” a los 22 sigue fumando mota. Cambiaron, no evolucionaron juntos. La pregunta es que tanto está uno dispuesto a soportar los cambios.
En fin, ya me volé. Y no te preocupes, esa frase de “los amigos los cuentas con una mano y te sobran dedos” se puede llevar al internet. La diferencia es que es más fácil en internet mantener gente que no te importa, no se hablan, no interactuan en realidad, a veces sabes que está ahí, asi que no molesta.
Saludos
Todo cambia, lo peor creo que seria que nos siguiéramos llevando por las mismas razones (si nos llevábamos por que le robábamos el lunch juntos a un niño, tendríamos que seguir robando hoy en día), creo que lo importante radica en que le pedimos a las amistades, si somos conscientes de que tenemos amigos para recordar nuestra infancia no podemos EXIGIR que esas personas estén interesadas en lo que hacemos hoy en día, pero al mismo tiempo no dejan de ser importantes en nuestras vidas, ni nuestros amigos.
Eso!!! Va directamente relacionado a las exigencias que tenemos en las personas.
Buen martes Corsalini
He tenido la experiencia de ver a mis amigos alejarse, algunas veces debido a eso que tu llamas, “pasó desapercibido”, pero la verdad es que con el paso de los años, las paredes están más mojadas y los asientos del metro son más fríos cuando recuerdas a tus amigos que te hacían reír con el gusto y el placer de compartir una vida sin más, los amigos son una riqueza, un buen pretexto para no tomártela tan enserio, es el juego por el que nos escapamos de vez en cuando de la monotonía, aunque la pareja es también ese motivo y esa alegría, pero los amigos son como aire fresco que le dan oxigeno a los pulmones del amor. Esos son los verdaderos amigos los que te acompañan a pesar de todo y de nada, son ese vacío en que vuelcas todo y te devuelven nada, esos a los que les imploras una respuesta y sólo te devuelven otra pregunta más complicada, pero su valía está en que están allí sin más y sólo les falta ladrar, son bastante tiernos para nuestros mundos tan elevados y tan superfluos. Lo más bello del caso es que nosotros mismos somos amigos, pertenecemos a esa especie de organismos que están a punto de la extinción cuando ya no hay nadie que nos anime, cuando ya estamos a un paso de la muerte, sino es que como alguien decía: morir es antes de morir.
Recobrar a los amigos y que ellos te acepten como eres, con los cambios que has sufrido, es algo impagable, y cada que veo a algún amigo por allí no dudo en recuperarlo, en estar allí con él o ella, en desearle lo mejor y abrazarlos, creo que no se pueden remplazar así tan fácil, se dejan de ver, algunos hasta están a miles de kilómetros, pero las nuevas amistades inician una nueva variedad, unos nuevos puntos de vista, y sobre todo nuevas pruebas de que uno no se quedo en el pasado melancólico, en los ayeres perfectos y los presentes terribles, no, la verdad es que la vida renace igual con sus problemas y sus retos. Así los amigos: hay quien quisiera vernos igual que cuando adolescentes o niños, pero se trata de alguien que no se ha visto en el espejo de tu mirada, es alguien que tal vez necesite ayuda.
En fin, tú misma eres una oportunidad de amistad en la inconmensurable red de cosas que hay en esta telaraña, pero tus palabras son ya un rocío fresco en el alma…