El Que No Arriesga, Arriesga Más


“Be the change you want to see in the world.” – Gandhi.

Hasta hace dos semanas pensaba que esa frase era la bullshit más grande de la historia y sacada de una de las tantas mangas del querido Gandhi. Pasé 26 años, 2 meses y 25 días creyendo que la gente no cambia, estando segura de que -aunque crecemos y maduramos y vemos la vida de distinta manera- siempre tenemos la misma esencia.

Pero fue hace dos semanas cuando me di cuenta de lo contrario. Pablo me dijo que estaba bien cambiar de idea cada día, pensar una cosa hoy y otra totalmente distinta mañana, mientras ese día mis acciones sean coherentes con lo que pienso en ese momento. Habiendo oído eso (yo, siempre buscando la aceptación de los demás -que alguien me diga que algo está bien-), le di rienda suelta a la imaginación y me puse a hacer una lista mental de todas las teorías que he tenido en mi vida (y son MUCHAS). Me puse a pensar cuáles de ellas realmente seguían teniendo sentido y cuáles simplemente ya no.

De entre todas mis teorías me encontré con una en especial, la que más me preocupa. Pasé toda mi vida estando completamente segura de que la gente no cambia. Sí, crecemos y vemos las cosas de una forma distinta, vamos acumulando experiencias que hacen que todo a nuestro alrededor cambie, pero nuestra esencia siempre es la misma. O eso pensaba yo antes. Hoy no. Hoy pienso que sí podemos cambiar, que darnos cuenta de nuestros errores y buscar corregirlos es parte de crecer, aceptar que estamos mal y no querer (o creer que no podemos) cambiarlo es simple soberbia y necedad.

Claro que cambiamos, constantemente, incluso cuando hagamos todo lo posible por no cambiar. Ya no soy la misma niña de 16 años que conoció a Pablo. Ya no soy ultra fan de Savage Garden ni tomo Bacardí. Ya no bailo en las trajineras con pantalones acampanados al ritmo de “Minutos”. Ya no escribo historias desgarradoramente dramáticas, ni me sigue gustando hablar por teléfono a las 2 de la mañana. Tampoco siento que me da roña subirme a un microbus para ir de Loreto a Escenaria. Ya no tengo a las mismas amigas ni aguanto desvelarme en un antro hasta las 7 de la mañana para estar en la playa 3 horas después. Ya no soy tan hater (soy MUCHO más jaja). Ya no puedo ir al cine sin comer palomitas. Ya no me siento en los lugares más escondidos del cine para que nadie me vea darle besos a mi novio.

Y no, no es que no haya superado mi pasado, pero a veces es bueno recordar cómo pensabas antes, las cosas que hacías y las reacciones que tenías ante ciertas situaciones. Me costó mucho trabajo entender eso, ningún año de terapia (pero al parecer, la idea de que me URGE encontrar una terapia adecuada es un común denominador entre ciertas personas a mi alrededor, no estoy cerrada a eso…), pero sí mucho trabajo. Y realmente no lo había entendido, lo había de alguna forma superado, pero no lo había entendido hasta hace dos semanas.

La historia es la siguiente, en mis años mozos había un muchachillo al que yo quería bastante. Me encantaba todo de él y como era mi noviecillo pues me sentía en la grande, tenía todo lo que podía querer y necesitar y mucho más. Después de varios años de la que yo consideraba hasta hace unos 3 años como la mejor relación que había tenido en mi vida, un día de la nada simplemente me cortó. ¡Sí, tuvo el descaro de cortarme! Obvio me dijo lo que siempre se le dice a la persona que estás cortando: no eres tú, soy yo… quiero dedicarme a la escuela… quiero pasar más tiempo con mis amigos… me quiero casar contigo pero ahorita no es el momento… quiero vivir más cosas… ya saben, clásico break-up infantil. Anyways, obvio yo estaba completamente devastada. No dormía y lloraba día y noche y noche y día. Sí lo extrañaba mucho, pero yo lloraba porque estaba segura de que el sujeto en cuestión, llamémosle Eloy, era el amor de mi vida (jajajaja!) y no entendía qué había pasado de la noche a la mañana que lo había llevado a tomar la decisión de cortarme.

Pasé años dándole vuelta al asunto, cada vez de manera más esporádica, pero aún así pasaba por mi cabeza de vez en cuando. Mi teoría de que la gente no cambia no me dejaba pensar que a lo mejor había cambiado, que ya no era el amor de mi vida y que a lo mejor ya ni nos caíamos bien.

Entonces hace dos semana me di cuenta. Eloy se ha esforzado tanto por ser la misma persona que era hace 12 años que constantemente está cambiando sin darse cuenta. Todo a su alrededor cambia, sus amigos ahora tienen más y nuevos amigos y los grupos que escuchaba ya se separaron. Pero él insiste en lo mismo. Instiste en cantar canciones de Jumbo y la Gusana Ciega, insiste en sus mismos amigos que, aunque lo siguen siendo, también tienen nuevas vidas que fueron haciendo afuera del mismo círculo de amigos de siempre.

El problema es que Eloy constantemente busca regresar a esa zona de confort en todos los aspectos. Trata de lograr que nada cambie a su alrededor a través de no cambiar él. Pero no se da cuenta de todo lo que está dejando pasar por no querer cambiar. Lo más curioso es que él decía la frase: “el que no arriesga, arriesga más…” ¿la seguirá diciendo? ¿realmente se arriesgará a algo?

Sí algo aprendí con mi plática con Pablo es que la vida está hecha de una línea recta con repetidas desviaciones. Puedes seguir siempre por la línea recta (ejem, Eloy) y probablemente tu vida estará “bien”, simplemente bien a secas. Pero son esas desviaciones las que hacen que todo valga la pena, tomar esos pequeños (o grandes) riesgos. Si las cosas no salen bien simplemente regresas a la línea recta y sigues tu camino. Pero si esa desviación sale bien entonces se abre un mundo entero de posibilidades que jamás hubieras conocido desde tu triste y pequeña línea recta.

Ahora tengo 26 años, tomo vodka, como kilos de palomitas al año, escucho a Dave Matthews Band, escribo cosas que me hacen feliz y no que me depriman, ya no me hace mucha gracia hablar por teléfono ni ir a un antro cada fin de semana. Pero sigo sin ser fan de los microbuses. Y todavía me gusta Savage Garden. Hay cosas que efectivamente, nunca cambian. Pero buscar quedarnos como éramos hace 10 o 15 0 26 años es simplemente absurdo. Think about it, mi cuarto estaría lleno de posters de Showbiz Pizza.

Pd. Hablar de Eloy me hizo recordar una canción que escuchabamos mucho (de hecho, una vez la quemó dos veces en el mismo cd… muy hábil para la tecnología…). Enjoy.

4 Comments Add yours

  1. Markitoss's avatar Markitoss says:

    Meses sin leerte, wewereonlykids. Lo disfruté como pocas veces. D’esos días que todo hace match, esto no fue la excepción. Ya le puse palomita pa’ que me avise por correo cuando vuelvas a escribir.

  2. Jesús Pinto's avatar Jesús Pinto says:

    Dice Serrat parafraseando a Machado que “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar…” estar en el puro cambio es permanecer en lo mismo, por eso es que dices bien, algunas cosas pasan, las dejamos pasar pero con otras nos seguimos quedando, yo sigo escuchando a los Rolling, Morrison, o a Led Zepellin, o al mismo Serrat, porque hay algo en ellos que es eterno, como Bach pero lo nuevo me mantiene intereresado por el mundo, los nuevos caminos iluminan son constantes en la trayectoria de nuestras vidas, siempre aparecen caminos paralelos que nos aleccionan aún antes de vivirlos, algo así pasa con los presentimientos, o con los sueños que son especies de caminos que tienen unas trayectorias inesperadas pero que tejen historias de vidas… historias que nos advierten o aleccionan al despertarnos, para mí que en todos han existido esos múltiples caminos que son la vida de cada individuo lo que pasa es que no nos atrevemos a asumirlos como parte de nuestras vidas, al parecer vivimos sumidos en una realidad que Baudrillard le llama lo “pornonitidoreal”, esa realidad a secas, el ser a la mano, todo aquello que San Mateo pedía a Jesús: “Hasta no ver no creer”, y entonces la asumimos como propia, como si solamente esa vida lineal fuera la única, pero somos mucho más que eso Gaby y por eso tienes razón, debemos arriesgarnos, pero en realidad aún de un sólo camino, al mismo tiempo seguimos múltiples caminos, son las realidades que vivimos. Por eso agradezco tanto que hagas este tipo de comentarios, porque son parte de lo que me ayuda a ver el asombro por la vida…muchos gracias y saludos.

  3. plared's avatar plared says:

    Que no te cuenten historias, la gente no cambia. Se desvia quizas un poco y lima ciertas cosas. Pero el que es imbecil con 20 años, con cuarenta problablemente siga igual. Saludos

  4. Pablo Cruz's avatar Pablo Cruz says:

    “Ten cuidado con lo que piensas, porque tus pensamientos se transforman en acciones…

    Ten cuidado con tus acciones porque éstas se transforman en costumbres…

    Ten cuidado con tus costumbres porque éstas se transforman en tu carácter…

    Ten cuidado con tu carácter porque éste define destino…

    Ten cuidado con tu destino porque éste es tu vida…”

    Ese Pablo es muy sabio 😉 jaja,

Leave a reply to plared Cancel reply