On the Bright Side


El miércoles pasado, mi familia en Italia tuvo una misa para recordar a mi tío Mario. Al final de esa misa, mi tío Guglielmo, que consideraba a Mario como su hermano, dijo lo siguiente:

“El tío Ermete me ha pedido escribir unas palabras y, aunque es muy difícil para mí, obedezco recordando que el mismo Mario me dijo hace unos años que un discurso que no se interrumpe con el llanto no tiene mucho valor. Gracias Mario, fuiste un regalo precioso para todos nosotros.

Mario fue una persona buenísima: generoso, optimista, libre, amante de la vida. Gracias a él, la distancia entre Italia y México se canceló y nuestra familia siempre ha quedado unida, a pesar del océano; cada viaje que hizo a Italia fue una fiesta por todos nosotros y una ocasión para vernos y consolidar nuestro enlace.

Mario ha sido un padre generoso, un marido enamorado, un hijo, un tío, un sobrino, un primo, un amigo cariñoso, amable y confiable. No creo que sea retórico decir que Mario fue una persona única e insustituible.
Alguien se pregunta ¿por qué ha tenido que desafiar el destino cruzando aquel glaciar en Patagonia?. Yo me contesto que Mario fue un marido, un padre, un amigo extraordinario también por haber escalado montañas y cruzado glaciares.

Sus amigos dicen que, gracias a su prudencia, é siempre había evitado los peligros peores; pero es cierto que Mario, siguiendo esta pasión suya, experimentó el sufrimiento, saboreó la alegría del descubrimiento y del logro de la meta, aprendió a superar los obstáculos y a comprender sus límites, forjó su espíritu y pudo amar más la vida y los regalos que la vida le había dado. Leyendo los cuentos de sus amigos he entendido mejor que para él la montaña era descubrimiento, maravilla, coraje, altruismo, compañía, división.

Su hermana, la querida Gaby, nos ha contado que aquel sitio donde Mario murió es tan hermoso, místico y espiritual que da la verdadera paz del corazón. Aquel sitio es Mario y, si hubiera podido elegir, yo creo que habría querido morir justo allí.

Mi querido Mario, hermano mío, a Ti que has amado las alturas te deseo que la tierra no sea grave; que Tú puedas encontrar el caliente abrazo del Señor de las Cumbres, que Tú puedas recorrer las cumbres de los cielos quedando cerca de los que tú quieres.
Guglielmo”

Después de leer el texto que me mandó Guglielmo, después de haber estado en el lugar que Mario consideraba un sueño, me pongo a pensar en lo afortunados que somos todos los que lo conocimos simplemente porque tuvimos esa oportunidad. Me pongo a pensar en lo alegre que era, siempre sonriente, siempre abierto a otras opiniones, siempre escuchando a los demás, siempre amando a su familia por sobre todas las cosas, dedicado, saludable y deportista, nunca se dejaba vencer. Es el mejor ejemplo a seguir que alguien puede tener en su vida y por haberlo tenido durante 25 años a mi lado de manera incondicional estaré eternamente agradecida.

Mario ahora está mejor que nunca. Mario ahora está con su papá, sus abuelos y algunos tíos. Lo mejor de todo es que lo único que nos abandonó fue su cuerpo porque Mario ahora está más cerca de cada uno de nosotros. Podrá parecer algo de un cuento, podrá ser producto de mi imaginación o de la necesidad tan grande querer creer que es así, pero en el tiempo que mi familia y yo estuvimos en El Chaltén, pasaron ciertas cosas que me hacen sentir que Mario está siempre conmigo.

El día que por fin pudieron bajarlo de la montaña, después de que todos le dieran el último adiós (y digo “dieran” porque yo no tuve fuerza para verlo así…) y minutos antes de que llevaran su cuerpo al crematorio, íbamos saliendo cuando mi hermano vio un arcoiris perfectamente definido en una montaña. No sé ustedes, pero yo jamás había visto un arcoiris en una montaña, siempre en el cielo, y mucho menos un arcoiris cuando no había caido ni una gota de lluvia. El arcoiris duró unos pocos minutos, los suficientes para que lo pudiéramos ver todos. Después de ver eso, simplemente sonreí.

El día que salíamos de El Chaltén a El Calafate para después volar a Buenos Aires, caminamos en medio de una de las nevadas más fuertes que he visto en mi vida para encontrar el lugar adecuado para dejarle a Mario algunas cosas que llevábamos para él, como fotos y cartas. Por fin encontramos un lugar, en la base de una montaña, en un lugar donde sorprendentemente había flores (en ninguna otra parte del pueblo había flores). Cuando llegamos ahí, repentinamente dejó de nevar y salió el sol. Estuvimos ahí unos minutos acomodando todo y diciendo algunas palabras. En el instante en el que comenzamos a caminar de regreso hacia el hotel, el sol se escondió y volvió a nevar.

Podrán ser cosas que suenan a una de esas películas malísimas de los niños santos que le encantaban a la miss de formación católica cuando iba en primaria, pero por alguna razón me dio paz, me hizo sentir tranquila sabiendo que Mario siempre está conmigo y con cada una de las personas que lo quieren.

Esta vez no aplica el “donde quiera que estés”…

Nota de wewereonlykids: creo que este será el último post que escribo relacionado a esto, para mis queridos lectores.

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  1. Thomas's avatar Thomas says:

    Gaby,
    Espero que te sientas mejor. Intenté buscarte hoy para echar un té y platicar. No te vi… No estes triste. Al final, el cuerpo no deja de ser más que un contenedor en el que nuestra alma vive. Llega un momento en el que el contenedor se vuelve muy pequeño para el alma. Deja de ser un “hogar” y se convierte en una “prisión”. Cuando el alma logra salir del cuerpo, por fin, se libera. Todos y cada uno de esos extraños sucesos hermosos e inexplicables que has visto son, sin duda, la manifestación del alma de tu tío. Se feliz, él seguramente esta disfrutando todos y cada uno de los instantes de su viaje cósmico. La próxima vez que tu tío te salude desde la ventanilla de su viaje cósmico, recuerda saludarlo con una gran sonrisa y mandarle mis mejores deseos. Gaby, tu tío vive en cada uno de esos instantes y a través de ti. Se feliz!
    Te quiero mucho y sabes que estoy ahí para ti 24/7. Cualquier cosa no dudes en buscarme.

    Thomas

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