Mario

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Hasta hoy en la mañana, yo era de esas personas que ven películas o programas y piensa que las historias que aparecen ahí son completamente producto de la imaginación de algún guionista o escritor. Pero a las 12 del día mi visión cambió por completo. Ya no creo estar exenta de sufrir un accidente o de tener un familiar con alguna enfermedad terminal o de ser la persona a la que se le ponchan dos llantas a la vez o a la que se la pasan asaltando. Hoy entendí la fragilidad de la vida.

Mi tío Mario siempre ha sido de lo más aventurero. Fue un rollo que le renovaran la visa americana la última vez porque en la sección de actividades que realiza, marcó la casilla de más de la mitad de las actividades consideradas como reservadas del ejército. Bucea, escala, hace bici de montaña y hiking, entre otras. A sus 43 años, tiene 20 de no haber dejado casi ningún sábado de hacer alguna de las actividades antes mencionadas. Pero eso sí, desde hace dos años que nació su primer hijo, le ha bajado a la intensidad de los deportes que practica porque sabe por experiencia propia la falta que hace un papá en la vida de su hijo. Su papá, mi abuelo, perdió la batalla contra el cáncer de páncreas cuando él tenía apenas 6 añitos y mi mamá 8. Le apasionan las montañas desde que murió mi abuelo porque, aunque nunca no los ha dicho, creo que estando ahí se siente más cerca del cielo.

13 días han pasado desde que Mario se embarcó en la que juró que sería su última aventura extrema. El 21 de noviembre viajó a Argentina con el afán de recorrer caminando 130kms. en el Hielo Patagónico Sur cerca de El Chalten. Se fue a la aventura junto con su amigo montañista Roberto, de 75 años. Ambos contrataron a dos guías locales para que los llevaran hasta su destino final. Así empredieron su camino los 4 hombres y uno más, quien iba de asistente de uno de los guías. A la mitad del camino, Roberto decidió no continuar con el recorrido, aunque a la fecha ignoro las razones por las que tomó esa decisión. Así que Roberto y uno de los guías dejaron a Mario y a los otros dos argentinos para volver a El Chalten.

El martes 30 de noviembre, el mal tiempo los obligó a tomar un descanso involuntario. Así que sacaron sus tiendas de campaña y se instalaron en una parte del camino. Una tormenta de nieve y vientos de más de 120 km/hr. se llevaron tiendas de campaña y mochila, dejándolos únicamente con la ropa mojada que llevaban puesta. El guía, bastante experimentado y conocedor de la zona, sugirió crear una cueva de hielo en el Glaciar Viedma. Hasta hoy siguen en esa cueva.

El guía consiguió comunicarse con su esposa el miércoles en la noche mediante un teléfono satelital. Desde ese momento, la esposa comenzó a movilizarse para conseguir un equipo de rescate. El primer grupo de rescatistas llegó el jueves a las 12 del día. Nosotros nos enteramos 3 horas después.

Para el momento en el que llegaron los rescatistas, Mario llevaba más de una hora de haber perdido el conocimiento y algunos minutos sin reaccionar. Los rescatistas inmediatamente iniciaron el procedimiento de reanimación en un Mario sin signos vitales. Al principio los esfuerzos de los rescatistas no parecían dar resultados, pero un milagro hizo que Mario reviviera después de un tiempo. Los tres alpinistas presentaban hipotermia, pero en el caso de Mario se trataba de una hipotermia mucho más severa.

Aproximadamente 4 horas después de que nos enteramos, llegó un segundo grupo de rescatistas. Ya hay 30 personas apoyándolos en la cueva de hielo. Por la tarde se esperaba que llegara un helicóptero para llevarlos al hospital más cercano, ubicado en Calafate. Las condiciones climatológicas impidieron que el helicóptero pudiera aterrizar y después de varios intentos, optó por retirarse. Lo intentarán nuevamente hoy por la mañana ya que al parecer los vientos no son tan fuertes a esas horas. En caso de nuevamente no lograr concretar el aterrizaje, buscaran descender la montaña cargándolos en camillas. Es un viaje que toma alrededor de 3 días.

Distintas fuentes reportan el estado de mi tío como muy grave. Señalan que por el tiempo que tardó en responder es posible que tenga algún tipo de daño cerebral. Las personas más cercanas a los rescatistas creen que difícilmente sobreviva hasta la mañana. Y yo, yo solo quiero despertar de esta horrible pesadilla y hablarle a Mario por teléfono para ir a comer a su casa. Pero tengo que ser realista, y lo más realista que escogo ser es rezar por un milagro. Un milagro que haga que mi tío regrese hasta su casa con su bebé y su esposa, con mi abuela y su hermana y sus sobrinos. Y que regrese tan bien como se fue.

Y a ustedes, mis queridos lectores, les pido tanta devoción tengan. Que en cada rezo y en cada oración, en cada petición, recuerden a Mario, quien sabe lo que es crecer sin su papá. No queremos que su hijo lo sepa también.

Mario y yo. Navidad de 1986.

Les dejo algunos links con noticias por si les interesan.

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5 Comments Add yours

  1. michermd's avatar michermd says:

    Gaby:
    De verdad espero que todo se resuelva positivamente! Te mando un abrazo grande y toda la buena vibra del mundo!
    D.

  2. pablo's avatar pablo says:

    “Una palabra”

    Hoy piensas que Dios te ha abandonado

    o, sin más, crees que no existe….

    Hoy, que nada te dice el mensaje

    de esperanza de vida eterna,…

    …Sé que te debo una palabra.

    Llevo toda la noche buscando en los diccionarios,

    en este día que tú siempre pintarás con tristeza.

    Como último y desesperado intento,

    hago un alto para buscar auxilio,

    en el Corán, en los Evangelios,

    en Salinas, en Juan Ramón, en González,

    en los Grandes Maestros del sentimiento.

    En todos encuentro lo suficiente,

    cientos de matices y cantos sobre la verdad,

    pero no encuentro tu palabra.

    Hoy es la noche larga

    que extiende su dominio en el día…

    Nada esperas, nada importa,

    sólo te obsesiona tu dolor de madre.

    Estás, como si no estuvieras,

    infinitamente distante.

    Y sigo sin tener la palabra

    que exprese algo que te sirva,

    algo, lo que sea, con un mínimo de contenido.

    No encuentro la palabra

    que traduzca lo que siento.

    (La verdad sea dicha:

    ante ti, mi conciencia se confunde,

    es más, se avergüenza de la frivolidad de mi sentimiento)

    Mi angustia crece

    cuando presiento tu desconsuelo,

    Me perturba el llanto que sale de tu alma rota.

    Tal vez -me orientan mis maestros-,

    debiera acudir a lo metafórico,

    para alentar la débil, casi extinta, llama de tu ilusión.

    Yo les atiendo con cariño y respeto,

    aprecio su apoyo,

    pero nunca seré capaz de insultar

    con ficciones rebuscadas, artificiales,

    la fragilidad de tu corazón cruelmente agredido.

    Lo lamento, perdona mi ineficacia,

    -¡no sé qué decir!-

    se me acaba el espacio y el tiempo,

    y sigo sin encontrar la palabra.

    Creo que te comprendo,

    pero, ¡¿qué digo?!,

    ¡EL DOLOR ES INCOMUNICABLE!

    Lo siento, lo siento, sé que te debo una palabra,

    recibe, en su lugar, de momento,

    mi respeto y mi cariño envueltos en silencio.

  3. Gaby's avatar gaby says:

    Pablo, me dejas sin palabras. Gracias por tanto.

  4. name's avatar name says:

    Lo siento!

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