CV Directo, Similares y Conexos

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Era el verano de 1995. Mi hermano estaba por nacer, así que ese año, mis vacaciones de verano se limitaron a una serie de películas de Disney, incluyendo mi más reciente adquisición El Rey León, la cual vi tantas veces durante aquel verano que a penas 2 semanas después de que iniciaron las vacaciones, la cinta ya se había roto (sí, aún no contábamos con la tecnología del DVD…). Así que después de mi intento fallido con las películas, concentré mi atención en mi SNES. Acabé Donkey Kong Country 1 con ayuda de mi querido primo Eugenio quien tampoco había salido de vacaciones porque, para variar, había tenido un pequeño accidente en Cocoyoc en el que estuvo involucrada una cuatrimoto y su pierna, que terminó por dejarlo en muletas. Cuando logramos acabarlo entrando a todas las cuevas, agarrando todas las bananas (jaja sí, bananas) y haciendo todos los trucos, nos concentramos en acabarlo como lo habían hecho en la Revista Club Nintendo de aquella época, 101% en 59 minutos. Obvio no pudimos, y desistimos rápidamente de la idea de lograrlo. Todavía no era ni siquiera julio y ya me había acabado todos mis elementos de diversión para el verano…

Entonces descubrí el teléfono, mi excelente memoria me ayudaba a aprenderme los teléfonos de todas las estaciones de radio, así que hablé a cada una de ellas. Pero en esa época no era la persona ultra extrovertida que soy ahora, así que en cuanto contestaban, yo colgaba. Eso me tuvo entretenida sólo uno o dos días. Ya no sabía que hacer, estaba desesperada, mi mamá más gorda que nunca a menos de 1 mes de tener al chamaco no se podía ni mover de la cama. Mis vecinitas estaban de vacaciones y patinar solita no era tan divertido…

Así que no me quedó más opción que empezar a ver la tele. El canal 5 era aburridísimo en las mañanas, así que pasaba las horas cambiando de un canal a otro volviendo a mi mamá loca. Hasta que un día descubrí algo nunca antes visto… A eso de las 7 de la mañana, antes de que empezara la programación regular en canales de televisión abierta, la maravilla del siglo XX: ventas por televisión.

Pasaba horas y horas pegada a la tele sin pararme ni siquiera a hacer pipí, sin parpadear, sin cambiarle de canal, viendo las maravillas que se podían hacer con el Super Slicer. Ese era el mejor invento del hombre blanco que había conocido hasta ese momento. Rebanaba, picaba, trituraba… a demás de eso, te lo llevaban hasta la puerta de tu casa con sólo una llamada. Por sólo $599.99 más gastos de envío el Super Slicer podía ser mío, y por tratarse de una oferta especial para la televisión, incluirían por el mismo precio un pela papas totalmente gratis… pero por si eso fuera poco, si llamaba en los próximos 30 minutos, me regalarían un juego de cuchillos jiu-jitsu (right, realmente no me acuerdo de la marca, pero era algo así…) con un valor de $2,999.99, que cortan todo, incluyendo latas… y yo comenzaba a sentir una gran necesidad de cortar latas con un cuchillo jiu-jitsu.

Pasé cerca de 20 días viendo el mismo programa del Super Slicer, lo veía emocionada, esperando que un día mi mamá decidiera comprarlo y hacernos muy feliz a la muchacha y a mí. Pero un día todo fue diferente. El programa de CV Directo antes de la programación regular en Canal 5 no estaba anunciando el Super Slicer, ahora anunciaban el Euro Sealer. Básicamente era el producto que toda ama de casa quería tener para nunca volver a comprar una bolsa zip-lock. Podías hacer tu propia bolsa, sellando cualquier bolsa común y corriente con un pequeño aparato de baterias que podías llevar contigo a todos lados. Esta vez no te regalaban un pela papas y unos cuchillos jiu-jitsu de cocina, lo cual no me hacía mucha gracia, pero te regalaban el perfect pancake, una sartén única e inigualable que con sólo girarla, de manera tan fácil como abrir una puerta, tendrías hotcakes perfectos, incluso de blueberry o con chispas de chocolate. Por si eso fuera poco, si hablabas en los próximos 30 minutos te regalaban el fabuloso Pump n’ Seal, un pequeño aparato que envasaba al vacío cualquier producto, conservándolo fresco y hermético el tiempo que fuera necesario…

Después de horas y horas de ver CV Directo, de emoción constante, de pasar 30 minutos al término de cada programa rogando a mi mamá que hablara para que pudiéramos tener los cuchillos jiu-jitsu o el fabuloso Pump n’ Seal, llegó el 25 de julio y a mi mamá se le rompió la fuente. Claro que mi hermano, necio desde entonces, no nació sino hasta el 26. Con mi corta edad y pequeña estatura, se me impedía a toda costa entrar al hospital a verlo, así que mi tía se apiadó de mi y me llevó a Centro Santa Fe (el lugar de moda con menos de 2 años de haber sido inaugurado). Y entonces mi mundo entero se derrumbó, y mi yo-hater comenzó a surgir desde lo más profundo de mi cabeza cuando vi aquel kiosko en medio de un pasillo que tenía todos los productos por los que yo moría… Sí, el Super Slicer, el Pump n’ Seal, Perfect Pancake y mis hermosos cuchillos jiu-jitsu que cortaban latas.

Entonces lo entendí todo… la televisión me engañaba, me decía que eran ofertas exclusivas para la televisión que simplemente no eran. Y por si eso fuera poco, los cuchillos jiu-jitsu ni siquiera cortaban latas, apenas les hacían un pequeño rayón…

A partir de ese momento, los programas de CV Directo se convirtieron en enviados de Satanás, en lo más malévolo que podía existir en la vida. Concentré mi tiempo en otras actividades y cambié de canal las veces que fueron necesarias para no volver a ver un programa más de CV Directo.

Y ahora los tiempos han cambiado, pero las ventas por televisión siguen iguales, salvo por cómodas mensualidades para pagar en efectivo o con tarjeta de crédito. Los productos también han cambiado, de ser principalmente artículos de cocina, ahora encontramos aparatos para hacer ejercicio, pastillas y parches milagrosos que te hacen bajar 150kgs. en 3 minutos, el equivalente a una pinza actual para hacer un moderno peinado de fuente, anillos para bajar de peso, pulseras para tener fuerza y mis favoritos… Slim Step (y sus competencias), con los cuales al usarlos durante 8 minutos diarios bajas absolutamente toda la grasa y quedas buenísima y musculosa en 1 semana.

Lo peor de todo es ver a mujeres tomando clase de Fat Burner con sus Slim Step, esperando verse tan buenas como Vanessa Huppenglotenflaben (or whatever her name is) por traer puestos los méndigos tennis. Y ver a mujeres que hicieron 9 pagos (o 6 si llamaron en los próximos 30 minutos) de $900 por la pinza esa para hacerse un moderno peinado de fuente, en tonos negro ala de cuervo, rojo nariz de Rodolfo el Reno, plata taxco, amarillo agua de riñón del Estado Azteca, verde árbol artificial de Navidad, naranja media de bruja en Halloween (cómo extraño a Bob Ross en el canal 11… sigh…). Mujeres (y hombre… jeez…) que usan jeans con pompas integradas, o playeras que en verdad son fajas. Mujeres encueradas en el vestidor del gimnasio usando True Cover, el único maquillaje que tapa y esconde a la vez. Mujeres que llevan el aparato ese que emite pulsaciones eléctricas (uno en cada muslo) mientras usan la caminadora…

Podría seguir y seguir, pero CV Directo el enviado de Belcebú se ha logrado infiltrar en nuestras vidas sin piedad alguna… what a shame…

PS. Ya viene Navidad, y nada me haría más feliz que la plataforma esa que vibra. Just so you know…

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  1. malcopeando's avatar malcopeando says:

    JA! Buenazo! Amé el Vanessa Huppenglotenflaben jajajajajajajaja

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