we were only KIDS

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Cuando era niña era particularmente pequeña (wait, sigo siendo particularmente pequeña…), siempre estaba despeinada, odiaba dormirme temprano, odiaba comer verduras (Odio los Ejotes), era prácticamente adicta a la tele y creo que tenía un leve problema de audición y una severa falta de coordinación…

No sé si los puntos que voy a mencionar a continuación les apliquen o les hayan aplicado a ustedes en algún momento de la vida, pero para mí fueron las cosas que me hicieron ser tan feliz durante tantos años…

1. OCD: una de las características más esenciales de mi personalidad es mi OCD, y no que en realidad tenga un desorden obsesivo-compulsivo, pero así he decidio bautizar a esa pequeña tuerca en mi cabeza que me hace querer ver/comer/escuchar/hacer lo mismo una y otra vez por periodos determinados de tiempo. Cuando era niña se manifestaba con las películas que veía. Mi película favorita era una de una bruja (que en este momento no recuerdo el nombre) y realmente no sé por qué mi mamá no me la compraba, pero basta con decir que la película volvía a su lugar únicamente de manera virtual, ya que estuvo en mi videocasetera Beta hasta el día en que se trabó por las galletas que escondía ahí adentro…

2. Falta de coordinación: mi falta de coordinación data de años y años atrás. La primera señal de esta la tuve a los 2 años. Siempre hiperactiva, brincaba en el lugar que pudiera, y el lugar en el que pude en ese día en particular fue arriba de la tapa del escusado. Mi mamá estaba a punto de meterme a bañar, así que tenía la tina llena y las puertas corredizas de la misma abiertas. No quiero describir el momento completo, pero basta con decir que el cancel sigue marcado en mi cabeza.

Tuve más episodios derivados de mi falta de coordinación, incluyendo el día de las madres de mmmm 1990 más o menos, cuando mis primos y yo ensayábamos un show de circo que queríamos hacerle a nuestras mamás. Primero llegó mi primo y se dio una vuelta de carro sobre un banquito, siendo yo la más chiquita, aun no sabía darme vueltas de carro, pero era muy buena en las marometas… nadie me dijo que tenía que soltar el banquito, y lo seguí agarrando hasta el momento en que cayó sobre mi ojo derecho… no sabía que el párpado pudiera sangrar tanto, al parecer nadie lo sabía… en aquel departamento aún se pueden ver las manchas de sangre que van de la sala al baño a la cocina al cuarto de servicio de regreso a la sala y terminan en el otro baño.

Una tercera muestra de falta de coordinación (aunque realmente creo que fue algo que mi prima hizo intencionalmente…) fue un día que estábamos en el parque del reloj (cabe mencionar que habían pasado no más de 2 meses desde el incidente anterior). En esas épocas aún no bardeaban la pequeña montañita que está en el centro del parque, y era una práctica común que los niños se aventaran de ahí con sus bicicletas. Como era tan chiquita (y descoordinada) yo no tenía bici, pero tenía una pelota azul (ponchada jaja) que me encantaba y, como ya no podía botar, era muy feliz cuando la aventaba y luego iba por ella… en una de esas que iba por mi pelota, mi prima se aventó de la montañita y me atropelló. Esta vez fue el ojo izquierdo, pero ya no estábamos sorprendidos, ya sabíamos que el párpado sangra mucho.

3. Comida, comida, comida: siempre he sido una persona muy extraña respecto a la comida. Nunca me obligaron a comer (más que un día, cuando mi mamá me sirvió como 8 kgs de ejotes en el plato, desde entonces Odio los Ejotes), entonces prácticamente comía lo que quería y tenía ciertas reglas básicas:

  • Nada verde. Esto incluía las cositas mínimas verdes que vienen con el Knor Suiza, por ejemplo, así que todo me lo colaban.
  • Leche sólo con 7 cucharadas de Quick de Chocolate (y cuando mi mamá me prohibió ponerle tanto chocolate a la leche, dejé la leche).
  • Nada rojo a menos que fuera dulce.
  • Cereal sin leche claramente.
  • Pasta cruda.
  • Platos y platos de queso parmesano.
  • Litros y litros de catsup.
  • Sólo las gomitas de los Lucky Charms.

Y sí, una vez intenté ponerle agua a los froot loops, ya que todos los demás le ponían leche… y no, no fue una buena idea…

4. encuentros cercanos con el agua: tengo que aceptar que nunca he sido una buena nadadora, pero siempre he sido fan del agua. Cuando vivíamos en Nuevo Laredo hacía tanto calor que tenía una alberquita inflable en el patio en la que pasaba horas y horas de sana diversión. Cuando llegué al DF, pensé que la alberca semi-olímpica de casa de mi tía era igual a mi alberquita inflable. Claramente no lo era, y me di cuenta cuando ya estaba en el fondo de la alberca, lo bueno es que traía traje de baño por lo menos jaja.

Mi siguiente encuentro cercano fue en la alberca de un hotel. Como no tenía hermanos, mi mamá felizmente me dejaba en cualquier club infantil que hubiera donde la pasaba muy bien. El problema es cuando tienes 7 años, obviamente no te sabes comunicar muy bien en inglés, mides 1.20 mts. y pesas 17 kgs., te ponen un tanque de buceo y te avientan a la alberca. Obvio me fui hasta el fondo de la alberca, no podía salir y no sabía respirar con el tanque porque obvio, no entendía lo que me decían en inglés. Alguien tuvo a bien voltearme a ver mientras pataleaba en el fondo de la alberca y corrió a mi rescate…

Aún quedan más historias que contar, ya se las contaré en algún otro momento porque me están jorobando en el trabajo… mientras les dejo unas fotos de mi feliz infacia…

2 Comments Add yours

  1. RodBerry's Book's avatar RodBerry's Book says:

    DEFINITIVAMENTE uno de tus mejores posts!!!

  2. Gaby's avatar gaby says:

    muchas gracias Ro!

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