Hace mucho que no escribía. Tengo muchos pretextos para darles, como la planeación de mi boda (lo más estresante de la vida entera…), cambio de trabajo, venta de coche, búsqueda de departamento y planeación de luna de miel. El problema principal es que quiero hacer todo al mismo tiempo, solo me falta decidir por tomar clases de paracaidismo en estas fechas para estar oficialmente loca. Sin pretextos, la verdadera razón por la que hace tanto que no escribía es que al parecer un día te puedes quedar sin palabras, nada que decir, y te conviertes en un “one hit wonder” como los que cantan la Macarena. Ese es uno de mis más grandes miedos, junto con la idea de encontrar cucarachas en algún hotel de mi luna de miel, entre otros dramas. Así que con la idea de no ser un “one hit wonder” regreso a las andadas.
Mi insomnio de hoy me ha permitido ponerme a pensar en los corazones rotos. He tenido mi share de novios en la vida (pero ya tuve al último, fiuf. Gracias Prometido #1) y con tanto novio pues también he tenido una buena cantidad de break-ups. Después de tantos años de lágrimas, manos sudorosas (suyas, no mías eh), llamadas a las 3 de la mañana y dramas juveniles, he aprendido algunas cosas. Eso me da derecho (según lo creo yo) de ir por la vida aconsejando a gente que no necesariamente me pide un consejo. Como el ir por la vida recetándole a todo el que se pase por en frente mi verdad acerca del amor y el desamor se ha convertido en un conjunto de experiencias poco agradables con gente que no necesariamente lo toma por el lado amable, he decidido compartir mi sabiduría contigo, mi seguramente único pero siempre querido lector.
Es completamente falso eso de que le deseas lo mejor al idiota que te cortó. Al contrario, lo único que quieres en el fondo es verlo sufrir como él te hizo sufrir a ti. No quieres que sea feliz “porque lo quieres” o porque “si él es feliz, tú eres feliz”. Esa es una de las mentiras más grandes del ser humano. Lo único que puedes querer es que la fea, gorda y arrastrada por la que te cambió le pinte el cuerno y le contagie gonorrea. Eso claro, porque en tu pequeña cabecita es la forma en la que él se dará cuenta de lo que perdió dejándote, porque tú no eres ni fea ni gorda ni arrastrada y aparentemente no tienes ninguna enfermedad contagiosa. Pero la realidad de las cosas es que eso prácticamente nunca pasa. Resulta que la fea, gorda y arrastrada por la que te cambió realmente no tiene gonorrea, no le pinta el cuerno, es más guapa que Kate Beckinsale y con un cuerpo que te cagas, y por si todo eso fuera poco resulta que es linda, simpática, con doctorado en biología molecular (¿eso existe?) y heredera de Giorgio Armani. En pocas palabras: estás frita. Así que aquí van algunos consejos:
1. Tu linda relación se fue al caño, no es momento de recuperarla y probablemente nunca lo sea. Deal with it.
2. La persona que conocías, con quien tuviste esa linda relación, seguramente ya no es la misma. No puedes esperar que una persona sea igual que hace 10 años.
3. There’s plenty more fish in the sea. Aunque claro, de acuerdo con tu obtuso cerebro, ningún otro pez será tan detallista y lindo y cariñoso como aquel lenguado lo era contigo. Búscate una barracuda, puede que te lleves una buena sorpresa.
4. SIEMPRE hay una razón por la que te cambiaron por alguien más. La realidad es que rara vez se equivocan, así que no esperes que la deje y regrese a tus brazos. Aunque en este punto me quiero contradecir porque a mí me pasó exactamente lo contrario. No, no me cambiaron y regresaron a mi dándose cuenta de su error, pero yo sí lo hice. Y sí me di cuenta de mi error. Pero ese caso no es la regla, es la excepción, así que no vivas pensando en que eso va a pasarte.
5. Por más que lo quieras negar, cuando una relación termina generalmente es por algo. Si se buscó a alguien más o te cambió o simplemente te dejó es porque probablemente ya no estaba a gusto contigo. Deal with that too.
6. No importa cuanto trates, nunca te vas a acordar de las cosas malas ni de los pleitos, no lo intentes, es una gran pérdida de tiempo. Siempre te vas a acordar de las cosas buenas y eso es lo que va a hacer que te despiertes llorando 3 años después y quieras hablarle por teléfono. Don’t. Las probabilidades de que esté dormido son altísimas, las probabilidades de que no esté dormido y esté acompañado por alguien más son aún más altas, pero las probabilidades de que ni siquiera sepa quien habla son del 99.99%.
7. Si tu idea de darle celos es siendo “amiga” de sus amigos, no lo hagas. No le dan celos, le da lástima.
8. Ten dignidad y quiérete tantito, rogona.
9. Un clavo saca a otro clavo. Suelta la caja de chocolates o la bolsa de Doritos y ve a conseguirte a otro novio.
10. Stalkear está bien, mientras no se entere.
Así que señores, señoras y señoritas de moral distraída, dejen de creer que las cosas les van a caer del cielo, dejen de vivir esperanzados con algo que no va a llegar y dejen de repetirse como tontos “good things come to those who wait“, porque si no saben el grado de bullshit que es eso, deberían estar internados en un manicomio. Sí, obvio creo en Dios y obvio creo que maneja todo a su antojo, pero no es como que si se paran a la mitad de la calle va a bajar del cielo en una nube estilo el mugroso mono de Mario Bros que te lanza azotadores a llevarte sano y salvo a la banqueta para evitar que te atropellen. Tampoco te va a soplar las respuestas en un examen y mucho menos va a borrar todos los tuits y los mensajes que se te ocurre mandar después de haber ingerido cantidades exageradas de alcohol. Así que tienen que empezar a darse cuenta de que en la vida solo ustedes son responsables de ustedes mismos, dejar de echarle la culpa a Dios o al novio que se fue o a la zorra que se le arrimó, salir y hacer algo de provecho con sus vidas. Chop, chop, que al mal paso darle prisa.
Nota de wewereonlykids: ya, ya, al parecer Mi Yo Hater fue muy duro con ustedes. No se pongan a llorar. Mi Yo Hater también tiene un lado tierno y positivo, y los quiere y les manda un abrazo y varios besos en la boca. Al parecer, Mi Yo Hater también es algo promiscuo.
Tu Yo Hater… o será tu Tú Hater? más bien es realista, lo que en el argot de los cielos color rosa y las burbujas protectoras (y sobre todo, de las gordas con gonorrea) se traduce como hater.
Yo admiro lo que escribes, y te odio un poco también, por qué no?
De corazón hater a corazón hater,
Marco.