Hace tiempo ya que una historia no me cautivaba lo suficiente como para transcribirla en la sección de The Amazing Date. Afortunadamente, por fin llegó una que me parece lo bastante buena como para compartirla con ustedes. Y dice así…
Querida wewereonlykids:
Espero que mi historia te guste tanto que quieras compartirla con los asiduos lectores de tu tan afamado blog.
Esta historia comienza en una fría noche de… ya no sé que estación del año porque entre lluvia y frio y calor y gente que se pone abrigos de “mink” en pleno abril, pues una ya no sabe ni que pensar… el punto es que esa noche hacía frio. Ya hacia algunos años (25 para ser exactos) que no tenía novio, ni fuck buddy, ni perro que me ladre, así que mi amiga Lucrecia optó por organizarme una cita a ciegas.
Para ustedes jovenzuelos mozos que no han tenido nunca la necesidad de tener una cita a ciegas, no saben el peligro que tal acto significa. Y así, el día de la famosa cita a ciegas, sentía una combinación de nervios y sensación de mal olor (sí, era uno de esos días en los que simplemente te despiertas oliendo mal y no hay poder humano que te lo quite… sí les ha pasado, ¿no?).
El susodicho y yo quedamos de vernos en un café de esos estarbusk donde en lugar de café te dan puras de esas cosas engordativas como crema batida y caramelo y así y luego te las venden como si fuera dioro, ¿verdad?
Así que pues obvio me senté en un silloncito con mi turbo ultra mega uber venti caramel macciato con extra crema y triple caramelo y me dispuse a esperar a que llegara el susodicho. Son esos momentos de espera lo que te hacen volverte loca y esperar siempre que sea el guapo que acaba de entrar solo, aunque nunca lo es… generalmente es el freak del libro de chistes de pepito o el emo que como entra ahí se va porque “no se haya”, el wannabe músico que apesta a cebolla porque al parecer bañarse no es “cool” pero untarse cebolla por el cuerpo es muy “cool” (#dicen), el ultra teto que no deja su blutút por ningún motivo y siempre trae la lucecita azul saliéndole sospechosamente de la oreja… sí, generalmente esa es la clase de persona que acude a una cita a ciegas… claro, y yo… #sigh.
Estaba sumergida en estos pensamientos cuando vi entrar a un guapote al lugar. Me puse nerviosa inmediatamente, y luego recordé la lista que hacía en mi cabeza y como automáticamente estaban descartados los guapos… Pero después vi que se dirigía hacia mi, con una rosa amarilla en la solapa del saco… señal inequívoca de que pertenece al mundo de las citas a ciegas.
Entonces sí me empecé a poner nerviosa. Cada vez me llegaba más mi mal olor del día y en secreto deseé que fuera un músico frustrado que gusta de untarse cebolla por el cuerpo… pero obviamente no lo era, era absolutamente perfecto. Y como era tan perfecto, estoy segura de que notó mi mal olor, pero no me dijo nada… tan caballeroso… tan atento… #suspirodeamor…
Su perfección incluía también bastos temas de conversación y no sólo eso… me ponía atención a todo lo que tenía que decir… sin parpadear ni nada. wow… estaba oficialmente enamorada.
Por supuesto que decidimos volver a salir al día siguiente. Pasó por mi a mi casa (tu casa también, querida wewereonlykids)… seguía tan atento como siempre, parapadeando poco y hablando aún menos, simplemente escuchándome. Nos dirigimos a un parque para caminar y seguir conociéndonos aún más. Yo estaba extasiada, no podía creer que dos días seguidos hiciera caso omiso de mi mal olor… definitivamente era el hombre de mis sueños…
Pero obvio, mi burbuja se deshizo cuando, de la nada, comenzó a jalarme para ponerle atención a TODAS las conversaciones de TODA la gente a nuestro alrededor. Me traía de un lado para el otro escuchando todo lo que la gente decía, haciendo pequeños comentarios para sí mismo, dirigidos a las personas de la plática… era como si les contestara en un mundo imaginario…
Sobra decir que jamás nos volvimos a ver de manera intencional, pero varias veces me lo encontré por ahí… siempre escuchando atrás de mi todo lo que iba diciendo… #damn there are freaks out there…
Con cariño,
Ludovica.
Yo de verdad que no entiendo a las personas, se quejan de que no les hacen caso, luego se quejan de que les hacen mucho caso… ¡con nada están conformes!