Paolita y su propia persecución

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La historia que les voy a contar a continuación le sucedió a mi vecina la semana pasada y nadie tuvo que contármelo, yo lo vi mientras pasaba.

Como ya leyeron en mi post anterior, la semana pasada (Nota del Editor: #YoConfieso que comencé a escribir este post hace algunas semanas, pero debido a la interrupción por las vacaciones y todo el ajetreo que ha habido por el caso Paulette, estaba muy ocupada investigando para hacer mi propia versión de los hechos… no, wait, esa no era yo, pero sí el 90% de los mexicanos… ya párenle, ¿no?) hubo una persecución adentro de mi fraccionamiento. Obviamente eso incrementó la seguridad del lugar en un 800%, los encargados de seguridad desde entonces piden identificación a todas las personas que entran y salen y se ponen bastante rudos mientras presumen sus metralletas.

Sin embargo, pensé que alguien había logrado burlar la seguridad del fraccionamiento, también Paola, mi vecina, lo pensó así, cuando se dio cuenta de que alguien la venía siguiendo desde la entrada. A propósito superó el límite de velocidad, rídiculo de 50kms/hr. (aunque es aún más ridículo el que pusieron en Virreyes, creo que un tornado de multas llegará a mi casa pronto…), sabiendo que desencadenaría la furia de la seguridad privada del fraccionamiento. Dicho y hecho, enfurecidas ráfagas de patrullas la comenzaron a seguir (sólo están pendientes porque no tienen nada mejor que hacer y como buenos polis buscan multar a quien se deje…).

Paolita alcanzó a llegar a nuestra privada antes de que la atraparan los polis, quienes no se había percatado de que la venían siguiendo. Sin embargo, el perseguidor sí se dio cuenta y asustado entró volando detrás de Paola, sin decirle ni buenas noches al poli que abre la puerta en mi privada.

Ante este hecho, los polis se enojaron, prendieron sus sirenas y comenzaron a perseguir al hombrecito, claro, por los siguientes 5 metros ya que mi privada es particularmente pequeña y tiene sólo 3 casas. Así que a mí apenas me dio tiempo de usar los binoculares que tengo preparados para vigilar a los vecinos y luego chismear con mi mamá de sus vidas, pero estaban ya tan cerca que no fueron necesarios.

Corrí a la ventana y llegué justo para ver como se bajaban los polis de sus coches, Paola, asustada, había saltado la pequeña barda de su jardín y ahora estaba pechotierra protegiendo a su perrito de cualquier impacto (mi teoría es que más bien le cayó encima y como está medio gordis, ya no se pudo parar… pobre Filomeno, creo que sufrió muchísimo en esos momentos…).

El intruso se bajó nervioso de su coche. Con las manos arriba. Como si realmente pudieran hacerle algo los polis, que le apuntaban con linternas (jaja sad, but true…). Anyways, al parecer el pobre hombre pensó que si le iban a hacer algo y sin dudarlo se acercó a ellos, quienes a la fuerza lo metieron adentro de la patrulla.

5 minutos después de iniciada la pequeña persecución, la privada “El Bosquecito” volvía a tener paz y tranquilidad. Ese día logré contener mis ganas para no ir a casa de Paola (principalmente a ver si su pequeño chihuahueño Filomeno no había sufrido alguna fractura o similares…), pero al día siguiente mi afán por chismear era aún mayor que mi decencia. Obviamente a las 9 de la mañana me apersoné en su casa, con el pretexto de “ver si todo estaba bien o necesitaba algo”, pero realmente iba a sacar el chisme para después tratar de venderlo a cualquier revista de bajo presupuesto que se dejara.

“Lo que sigue es una transcripción literal de las palabras de Paolita (porque yo también me puse un micrófono para atraparla en la mentira, como a la mamá de Paulette).

Tipo, ya ves que la semana pasada había así como un hombre malvado y así que iba como loquito dando vueltas por aquí y escapando de los polis. Bueno pues yo me puse suuuuper nerviosa porque ¡creo que venía por mí! Sí, es que ¿ya ves que estoy MIL GUAPA y así? bueno pues pensé que quería secuestrarme y obligarme a ser su mujer, ¿sabes cómo? y que después viviéramos en la clandestinidad, así como Jaycee Dugard que es suuuper famosérrima en http://www.people.com porque la secuestraron a los 13 y después de tenerla encerrada un chorrononal de tiempo y de dos hijas que su secuestrador tuvo con ella, por fin salió. Entonces bueno pues, yo pensaba que iba a ser igual conmigo y tenía MIL miedo y así. Entonces pues cuando este tipito me venía siguiente me asusté muchísimo, pensé que ahora sí el malechor se iba a salir con la suya, a parte de que iba en un coche de pobres cañón… uno así como el tuyo, sin ofender eeee. Entonces pues ya sabes, que te da miedito ver a gente fea y tuve que huir y salvar mi vida. Después ya no supe que pasó con él, se lo llevaron los polis y no lo volví a ver. Estaba en un estado de shock tan grande que se me olvidó por completo que ese día iba a salir con un chico muy mono que conocí en Facebook, con unas fotos de estudio uuuff ¡super increíbles! Pero después reaccioné y me di cuenta de que ME DEJÓ PLANTADA! osea no puedo creerlo, ¿con quién cree que está tratando? Si supiera que soy la mujer más hermosa en el mundo ¡no habría hecho eso! Lo curioso es que mi date iba a pasar por mi a la misma hora en la que venía entrando al fraccionamiento, ya sabes que me gusta hacerme del rogar y hacerlos entretener a Filomeno mientras yo me arreglo, aunque esa palabra realmente no me aplica mucho ya que soy hermosísima hasta recién levantada…”

Ahí terminó la historia de Paola. Supongo que para este punto ya se dieron cuenta de quién era el perseguidor… la pregunta ahora es ¿qué le pasó a Filomeno?

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