Ya sé que hace mucho que no escribo en mi blog… no tengo muchos pretextos más que mucho trabajo, falta de inspiración y una leve adicción a Hell’s Kitchen. Me molesta regresar a escribir no con una de mis clásicas historias simpáticas, sino con una queja o un análisis de conciencia of sorts.
Mi historia empieza hace aproximadamente una hora, cuando después de comer en mi casa con mi familia, me disponía a regresar a la oficina. Mi fraccionamiento es particularmente seguro, tienes que pasar varias casetas de vigilancia para poder salir de él. Cuando iba llegando a la segunda de esas casetas, vi una patrulla federal parada. En el instante en el que pasé, vi que venían bajando justo para entrar por esa misma caseta un Audi A4 gris oscuro manejado mucho más rápido de los 50km/h permitidos, seguido de (no las alcancé a contar bien pero le calculo…) 5 patrullas más y una camioneta también de la policía federal.
Esa caseta en particular, tiene acceso automático para residentes, por donde pasó el Audi. Las personas encargadas de la caseta inmediatamente abrieron las otras plumas para que pasaran los policías. Estuve tentada a darme la vuelta en U e ir a ver que había pasado, por qué lo habían perseguido, quién se creía que era para ir a irrumpir en la paz y tranquilidad que da el que mi fraccionamiento esté poco habitado y muy alejado de la ciudad…
Pero no lo hice, pensando en mi integridad física (con eso de las balas perdidas, ya no se sabe…). Decidí que lo correcto era seguir mi camino. Antes de llegar a la siguiente caseta, veo a una pobre mujer bajándose de un Tsuru blanco con la puerta derecha deshecha. Aún así, no me detuve y continué en mi camino. Justo al pasar por la última caseta y mi puerta a la libertad escucho más sirenas… esta vez eran dos ambulancias pasando por la caseta, aún más rápido de lo que iba el señor en su Audi.
Aceleré un poco, todo el camino a mi oficina fui paranóicamente dándome cuenta de que todos los coches iban más rápido de lo normal… seguro los están persiguiendo a ellos también… Por alguna razón sentía que iba a estar segura en cuanto llegara a mi oficina… a ver, tonta… ¿te vas a sentir más segura en el lugar en el que el ex secretario de gobernación (q.e.p.d.) tuvo a bien estrellar su avión?…
Mi yo interno tenía razón… tampoco ahí me puedo sentir segura. Entonces me puse a pensar… si no me puedo sentir segura en mi casa ni en mi oficina, ni siquiera en casa de mi novio (porque ahí se inundan los coches…), ¿en dónde me puedo sentir segura?
Estoy de acuerdo con que el país en el que vivo siempre ha sido bastante inseguro. No es como que quiero salir a pasear a mi perro a las 2am. en medio de la Buenos Aires. Pero antes había lugares en los que sabías que no iba a pasarte nada, donde te podías sentir segura. Parece que ya no los hay… ni tu casa, ni tu oficina, ni siquiera en provincia, donde antes lo más que hacía la policía era limpiar las calles. Ahora no, ahora la gente no puede ir a la escuela porque a lo mejor los confunden con narcotraficantes.
Para sumarle a mi paranoia, en cuanto llegué a mi oficina y le conté a un amigo lo sucedido, me contó la historia de cómo el martes en la madrugada, mientras estaba dormido en su pequeña litera, escuchó gritos en la calle donde se ubica su edificio ¡alguien háblele a la policía! Como cualquier mexicano, se asomó por su ventana. Minutos después de que la señorita había gritado con todas sus fuerzas que le hablaran a la policía, llegaron 50 patrullas (así lo cuenta él), todos armados con metralletas y comenzaron a entrar al estacionamiento del edificio. 8 minutos después, salieron con dos hombres esposados. En cuanto iban saliendo, una camioneta que parecía que iba a rescatarlos frenó en seco en frente de los policías. Cuando el conductor de la camioneta vio que todos le apuntaban con metralletas, se echó en reversa sin pensarlo dos veces y se fue. Al final se llevaron esposados a los maleantes y ya no supimos que pasó.
Mi yo hater no para de quejarse después de lo sucedido. Vivir en esta ciudad, o en este país más bien, se está convirtiendo en una ruleta rusa… a lo mejor te balacean a ti, a lo mejor no, a lo mejor te asaltan, a lo mejor no, a lo mejor te secuestran, a lo mejor no… a lo mejor te confunden con un narcotraficante… a lo mejor no…
Ahora que ya estoy más calmada y ya no siento que todo el mundo va huyendo de la ley, me pongo a pensar… ¿qué habrá hecho aquel perseguido? Primero pensé que tal vez era por el choque en el que estuvo involucrado. Duh, obviamente eso no puede ser… no te persiguen policías federales hasta tu casa por chocarle a alguien adentro de tu fraccionamiento, a demás de que se hubieran tardado mil horas en llegar hasta allá… Después miles de ideas pasaron por mi cabeza, como que fabrica o vende drogas o está relacionado con el narcotráfico… o a lo mejor lo buscan por fraude… Al final llegué a la conclusión de que pudo haber sido cualquier delito… pudo haber tenido un secuestrado en su cajuela, pudo haber matado a su esposa a puñaladas, pudo haber robado un banco…
Antes pensábamos (me refiero a mi y a mis múltiples personalidades) que sólo asaltaba la gente con mal aspecto, que sólo tenías que subir tu vidrio en un semáforo si estabas en una colonia peligrosa o de noche. Pero la realidad es que las cosas ya no son así. Antes también pensábamos que la inseguridad se debía en principio a una falta de educación… ya no pensamos eso.
Este país y el mundo en general está pasando por una crisis impresionante. Cada día es más la gente “renunciada” de sus trabajos, donde contaban con beneficios como asistencia médica o a lo mejor un coche o un celular. El problema es que la gente “renunciada” no es la que no tiene estudios, es la que más estudios tiene, porque es la que más le cuesta a las empresas. La crisis nos ha afectado a todos de diferentes formas, así como hay millonarios que perdieron todo y deciden suicidarse antes de tener que vender su casa o sus coches o antes de dejar a su familia en la quiebra, ya no me parecería extraño saber que un egresado de alguna Ivy League asalte un banco o secuestre a alguien por el rescate.
Claramente, la forma en la que se está manejando la crisis a nivel mundial no está sirviendo. La inseguridad es sólo uno de los aspectos, pero también hay cada día más gente en pobreza extrema, más desempleados, más gente que muere de hambre o de desnutrición.
No estoy en contra de que Calderón trate de luchar contra el narcotráfico, es la única forma de tratar de acabar con él ¿o qué? ¿nos vamos a dejar dominar por ellos? El problema no es la invasión del ejército, el problema son los aumentos a la gasolina, la malísima reforma fiscal que pasaron para el 2010… y así podría seguir por horas y horas y renglones y renglones… pero lo que tenemos que entender todos, los mexicanos y todas las personas del mundo en general… es que de nada sirve quejarnos, de nada sirve hacer comentarios similares a “estaríamos mejor con López Obrador”, de nada sirve que nos unamos sin ningún problema para ayudar a los afectados de Chile y Haití y no nos preocupemos por ver quiénes sufren en nuestro país.
Y no, no estoy diciendo que yo lo haga, ni estoy diciendo que yo sea mejor que ustedes en ningún sentido. Simplemente, como dije en un principio, esto es un análisis de conciencia. Definitivamente, si seguimos como hasta ahora, el fin del mundo llegará pronto.