Los últimos días he estado pensando mucho en los juegos. Se tiene la creencia de que los juegos son para niños, se dejan al acabar la infancia. Pero así como existen los Casinos que son esos juegos para los niños que nunca se decidieron a crecer por completo, también logramos inventar otros juegos que no dejan que se caiga en la monotonía. Esos juegos a los que me refiero es el “estira y afloja” que, quienes nos relacionamos con otras personas, nos hemos vuelto expertos jugadores.
El famosísimo “estira y afloja” es un juego que se da en toda relación, en cualquiera de sus etapas. No se sabe a ciencia cierta quien fue el creador (o la creadora, como diría nuestro querido Presidente de la República) de dicho juego, pero con el paso de los años nos hemos vuelto cada vez más adictos. Al principio me negaba por completo a jugarlo, yo me iba por la teoría del “aquí y ahora” que no sólo no admite el “estira y afloja” sino que básicamente no admite al tiempo en general.
Cuando me pegó la pubertad en todo su esplendor, siendo ferviente admiradora y fan #1 del “aquí y ahora”, me negaba a “hacerme la difícil” (play hard to get). Pensaba que se debía de decir lo que se sentía, sin importar la respuesta que se obtuviera. Sigo siendo ferviente admiradora, quizá ya no fan #1; pero con los años y lo corrompida de la juventud de hoy en día, cada vez fue más difícil seguir con aquella teoría al 100% porque todas las personas del mundo somos unos asnos (sí sí, toooodooos! y si yo no me considero una excepción, a ustedes menos así que ni me reclamen). Y como somos asnos pues muchas veces no nos damos cuenta de las cosas si no las dicen así “aquí y ahora”, en caliente… preferimos el juego del “estira y afloja” y torturarnos y martirizarnos sin saber a ciencia cierta que es lo que realmente existe entre los dos. Uno no se atreve a preguntar, el otro no quiere pensar en la respuesta… y mucho tiempo se podrían ahorrar si uno le preguntara, el otro le contestara y se dejaran de una vez por todas de estupideces.
Pero claro que todo ABSOLUTAMENTE TODO perdería el chiste. Se perdería la cosquillita, la emoción, el no poder sacártelo de la cabeza en todo el día, la sonrisa tonta, las ganas de estar con él todo el día, todos los días, las canciones que “sin querer queriendo” te lo recuerdan y que tú muy hábilmente quemas en cada cd. La verdad es que sin el “estira y afloja”, las relaciones se volverían monótonas.
A pesar de eso, el “aquí y ahora” is pretty great too. Sentir que no puedes contener las ganas de mandarle un mensajito, de voltearlo a ver, de hablarle y decirle que nos has dejado de pensar en él en todo el día, de despertarte en la noche asustada por una pesadilla y hablarle y que te consuele. Todas esas cosas que son como impulsos como “must do” también tienen su propia magia.
El chiste de todo esto de las relaciones es combinar los dos y hacer un “ni tan tan, ni muy muy”… ni darte a desear impresionante, ni hacerle saber todo absolutamente todo lo que sientes…
En fin, ya tomarán la postura que más les acomode, la que más les guste y con la que mejor se sientan. Sólo acuérdense siempre de que, el hombre no vive de nada sino de sueños, y si no dan un paso para alcanzar esos sueños, jamás llegarán a ser realidad.